Castro Candaz

Aun cuando los brigancios poblaron este país mucho antes que los celtas, habitando los puntos estratégicos, a los que llamaron gahs*, la mayor parte de los castros que pueblan Galicia son obra de estos últimos, cuyos toscos y atrevidos monumentos nos demuestran lo poblado que en los primitivos tiempos debieron estar algunas comarcas y la laboriosidad e ingenio de sus habitantes.

(* la palabra castro significa sitio elevado; los brigancios les llamaron gahs, los celtas carns y los romanos castrum)

No deja de ser muy agradable y laudatorio conocer el origen de un pueblo, así como las vicisitudes y acontecimientos importantes que en él y en sus cercanías han tenido lugar, sin dejar en el olvido los conocimientos que se pueden observar en las construcciones y monumentos que nos han dejado, y que, mayoritariamente, maltratamos, destruimos o inundamos.

Castro Candaz - Roberto Rey Fotografía

Un triste ejemplo de este desprecio por nuestra cultura y tiempo pasado es Castro Candaz y su entorno, una pequeña península interior delimitada por la unión de tres ríos y situado cerca de la aldea de Xillán en Chantada,  en la cual, en 1963 se construyó el enorme embalse de Belesar, que cubrió bajo sus aguas decenas de miles de hectáreas habitadas. Un sitio lúgubre,  de limitado horizonte, un lugar que eleva el alma a los cielos de tal manera que produce una melancólica tristeza y severidad al mismo tiempo. Puede muy bien compararse este lugar con la soledad que los religiosos de la edad media buscaban para entregarse solícitos a la meditación y a la penitencia, a cuyo objeto construyeron gigantescos monasterios en puntos apartados y distantes del bullicio del mundo.

Sin embargo, la condición natural de Castro Candaz es la de un punto puramente estratégico, en el que los conquistadores romanos no dudaron en construir allí una buena fortificación para defenderse de los indomables lusitanos, gallegos, cántabros y vascones, que jamás habían sucumbido a la dominación extranjera, por cuya razón, pueden llamarse estas regiones cuna de los pueblos feroces que mostraban su heroicidad y valentía al mundo entero contra la opulenta y despótica Roma.

El castro se encuentra situado entre cuatro elevaciones de terreno casi iguales, completamente separadas, correspondiendo a los cuatro vientos y asentado en un monte cónico. En otros tiempos de sangrientas luchas sirvieron para hacer inexpugnable aquel magnífico fuerte. Su entrada es en poniente, único sitio que dejan libres las aguas, que debido a la sequía que estamos teniendo durante estos meses, hacen que sus viejos muros  emerjan desde lo más profundo de las aguas.

Cómo llegar. https://goo.gl/Ui1AYx

Más información en el libro “Apuntes para la historia de Chantada” (1905) de Manuel Formoso Lamas (1853-1915)

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