Bolhão

El Mercado do Bolhão es un edificio imponente que ocupa toda una manzana, situado en el centro de la ciudad de Oporto. Sin embargo, desde hace más de treinta años, viene sufriendo un lento proceso de deterioro y degradación. Actualmente se encuentra en unas condiciones lamentables, decadente y cayéndose a trozos; aunque todavía algunas decenas de comerciantes (llegó a tener varias centenas) continúan en su interior resistiendo y abriendo cada día sus puestos de venta de verduras, pescado, carne y flores.

 O Bolhão não é (só) um mercado. O Bolhão é um País. [Ramón Ruiz]  

El Ayuntamiento, propietario del edificio, llevó a cabo un par de tentativas (obviamente, sin éxito) de rehabilitación: a finales de los ochenta y, más recientemente, en 2008, proceso este último que llevó asociada una importante contestación social en contra del mismo. Hasta ahora nada se ha hecho.

El nombre de Bolhao viene, porque en este local existía un extenso terreno de lamas, atravesado por un arroyo que formaba una burbuja de agua, resultando el nombre de Bolhao. En 1914, Correia da Silva firmó el proyecto del actual edificio, muy vanguardista para su época, al combinar una estructura de hormigón con materiales como el granito, el metal y la madera. En los años 40, el Mercado do Bolhão aparece con el aspecto de hoy, siendo desde entonces el mayor mercado de Portugal.

El Mercado do Bolhão se erige, no como una mera pieza arquitectónica que alberga en su interior pequeños comercios, sino que por el contrario, sin saberlo va revelando todo un entramado de lo que ha sido y es la sociedad portuguesa, con sus periodos de esplendor pero también de una decadencia en auge, propia de los tiempos aciagos en que nos sumergimos.

Llama la atención el orden dentro del caos de vivir y comerciar entre obras interminables. Como en cualquier famoso mercado europeo, en Bolhao también se mezclan turistas curiosos con vecinos del barrio que realizan su compra diaria en la panadería de toda la vida. Las dueñas de los puestos más concurridos tienen que lidiar con aquéllos que buscan una buena fotografía e impiden el paso a los posibles clientes.

El estado de abandono del inmenso edificio contrasta con unos puestos de abastos llenos de vida, de productos de la huerta, de pescados, carnes, flores y objetos de artesanía popular. Puestos humildes, mimetizados con su entorno, que ofrecen escenas costumbristas que nos trasladan a un Oporto ancestral. Al entrar, una mezcla de olores y colores nos transportan en el tiempo, y mientras soñamos con tiempos pasados, las vendedoras nos sobresaltan, ofreciendo sus productos voz en grito.

El Bolhão es hoy en día un edificio en ruinas en un país arruinado. La inercia y las decisiones equivocadas condujeron a ambos-País y Mercado- a una situación de inestabilidad, pobreza, decadencia. Pero afortunadamente las personas se levantan en el Bolhão y en el país. No obstante todas las limitaciones y apretones que viven en el día a día resisten, trabajan y muestran una cara noble, a pesar de la tristeza y la nostalgia.

“Nadie quiere que el Bolhão desaparezca o se desfigure pero, justamente por eso, es necesario que no le suceda lo mismo que a tantos otros antiguos y bellos mercados, por esa Europa fuera.

… el Bolhão es una fuerte imagen de Oporto, que no se puede perder, un ejemplo nítido del patrimonio que construye la identidad de una ciudad y el carácter de un pueblo.

Haber ya soluciones listas para todo sería evidente señal de incompetencia y autoritarismo. Por ahora, hay lo que es necesario para proseguir: concurso público realizado, criterios claros en cuanto al trabajo futuro y voluntad política de la Cámara para realizar la rehabilitación del Mercado.

Sentir y pensar los mercados y ferias de Oporto. CMP, 1992″

 

Más información y fotografías del Bolhao en la web de Ramón Ruiz:  http://rairui.wixsite.com/bolhao

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